Si tenías planeado aprovechar este 2026 para renovar tu viejo ordenador portátil, las noticias que llegan del sector son, cuanto menos, desalentadoras. Lo que hasta hace poco se consideraba un presupuesto estándar para un equipo de gama media, está a punto de quedarse corto debido a una escalada de precios que muchos analistas ya califican de «desproporcionada».
De los 900 a los 1.300 euros: la nueva realidad
La realidad del mercado es cruda: un ordenador que el año pasado podías encontrar por unos 900 euros, pronto rozará los 1.300 euros en los escaparates. Lo más frustrante para el consumidor es que este aumento de casi el 45% no se debe a una mejora revolucionaria en las prestaciones, sino a un incremento masivo en los costes de producción que las marcas no están dispuestas a absorber.
Los culpables: Memorias y el «efecto IA»
El factor principal de este encarecimiento reside en los componentes internos, específicamente en la memoria DRAM y el almacenamiento NAND. El auge imparable de la Inteligencia Artificial ha provocado que la demanda de estos chips se dispare, dejando a los fabricantes de portátiles en una posición de debilidad.
Para que te hagas una idea del impacto:
Costes duplicados: Si antes estos componentes representaban un 15% del coste total de fabricar un portátil, en 2026 esa cifra ya supera el 30%.
Escasez dirigida: Las fábricas están priorizando el suministro para servidores de IA (donde los márgenes son mayores), dejando las migajas para el mercado de consumo doméstico.
Intel y la subida en los procesadores
Por si el problema de las memorias fuera poco, los procesadores también se suman a la fiesta de las subidas. Intel ya ha incrementado un 15% el precio de sus CPUs de gama de entrada. Pero lo peor está por llegar: se espera que durante el segundo trimestre de 2026, este aumento se traslade también a las gamas media y alta (i5, i7 y sus equivalentes Ultra), asfixiando todavía más el bolsillo del comprador.
El fin de los «portátiles baratos»
La conclusión para este año es amarga. Los fabricantes, movidos por la necesidad de mantener sus márgenes de beneficio, trasladarán cada céntimo del aumento de costes al precio de venta al público. Esto significa que la categoría de «portátil equilibrado y económico» está en vías de extinción.

